Diez años después de su creación
por los cuatro iniciadores, surgió la necesidad de reactualizar el marco
jurídico de la Fundación Europea para el Psicoanálisis sobre bases más firmes y
claras.
En septiembre de 2003 tuvo lugar en Bruselas una reunión del comité
de dirección ampliado, compuesto por los cuatro iniciadores y por algunos
miembros del secretariado internacional.
En el curso de esta reunión, se
decidió dar a la Fundación el estatuto de una Asociación llamada Fundación
Europea para el Psicoanálisis, denominación no autorizada en Francia, pero que
la ley italiana permite.
Gracias a Muriel Drazien, presidente de la Cosa
freudiana en Roma y a la Paola Carola que aseguraron el primer marco legal de la
Fundación, tuvo lugar una reunión en el despacho de un notario en Roma en mayo
de 2004, en la cual participaron la mayoría de los miembros del comité de
dirección ampliado que se habían reunido en Bruselas.
En el curso de esta
reunión en Roma, que tenía el valor legal de una asamblea general, los
participantes firmaron, en primer lugar, los nuevos estatutos de la Fundación
cuyo texto italiano, así como la traducción francesa se encuentran más arriba.
Se procedió, a continuación, a la elección del nuevo comité directivo de la
Fundación. Fueron elegidos : M. Safouan, presidente ; Claude Dumézil y Luigi
Burzotta, vicepresidentes ; Virginia Hasenbalg, tesorera ; y Joan Bauzá,
secretario científico. Este comité será renovado en el curso de la asamblea
general que tendrá lugar con motivo del congreso de Padua en octubre de
2005.
Es importante subrayar que estas modificaciones de nuestros estatutos
no cambian nada respecto al lugar que la Fundación Europea para el Psicoanálisis
ocupa en el seno del movimiento psicoanalítico internacional, tal como fue
definido por los cuatro iniciadores en el Prefacio del anuario 2000, reproducido
más abajo, ni tampoco respecto a las tareas que se desprenden de
él.
Recordemos, pues, que la Fundación Europea para el Psicoanálisis no es
una institución psicoanalítica, en el sentido en que una institución semejante
pretende hacer de la formación de los analistas, su función prioritaria. La
Fundación Europea para el Psicoanálisis constituye un lugar que permite, a los
analistas pertenecientes o no a diferentes instituciones, así como a los no
analistas, proceder a intercambios relativos a la teoría psicoanalítica, en
particular por lo que se refiere a sus conexiones con el campo científico, en el
sentido más amplio del término y, sobre todo, respecto a sus incidencias en el
plano institucional. Todo esto sin la carga que conlleva asociada la psicología
del grupo.
Con esta finalidad organizamos unas Jornadas dedicadas a la
práctica de Lacan. Las comunicaciones realizadas en el transcurso de las mismas
serán publicadas bajo la forma de una obra colectiva y esperamos que instituirán
un paso, por mínimo que sea, hacia la elucidación de lo que C. Dumézil llama “la
práctica institucional” de Lacan.
Con vistas a la preparación del congreso de
Padua sobre el psicoanálisis y la ciencia, hemos organizado igualmente una serie
de medias jornadas dedicadas a esta relación. Añadiremos, este año, otra serie
dedicada a la cuestión de la sexualidad femenina, tema que mejor que cualquier
otro, permite aclarar el sentido de la “función fálica”. Consideramos que, toda
esta actividad prepara el terreno para abordar el título que propondremos
durante el congreso de Padua, y que constituirá el objeto del congreso siguiente
: la cuestión del fin del análisis y sus incidencias institucionales.
Por
otra parte observemos que, la intervención del Estado en el ámbito de lo que
este llama la “protección de la salud mental”, no ha hecho sino crecer después
de la redacción del Prefacio del anuario 2000. Recordemos, pues, la posición de
la Fundación sobre esta decisiva cuestión, tal como se puede desprender de los
intercambios que han tenido lugar en el transcurso de las dos Jornadas
consagradas a esta problemática.
1. El psicoanálisis debe permanecer tan lejos del Estado como lo está de la Iglesia. El reconocimiento y la autorización del analista no podrían en ningún caso depender del Estado.
2. En el caso en que el Estado insistiera en introducirse en la “casa de porcelana” -para retomar la expresión del prefacio del anuario anterior (2000)-, escogeríamos el mal menor, es decir, dar nuestra preferencia a una ley que haga depender el reconocimiento del analista, del reconocimiento que le es otorgado por la institución.
3. El carácter específico de la experiencia psicoanalítica se funda en la teoría sobre la cual se apoya, así como en los métodos de formación particular que implica. Esta especificidad si bien no comporta en modo alguno que esta experiencia esté desprovista de toda dimensión terapéutica, aún si el psicoanálisis sigue siendo libre de definir la “curación” en un sentido diferente de su sentido, a la vez, corriente y médico, el de un retorno al statu quo ante, no puede confundirse con ella.
Por el comité de dirección, Moustapha Safouan (diciembre 2004)
